El Salió de la recamara y tomo una ducha, seco su cuerpo con una vieja toalla que tenía la Faz de un tigre Rugiendo, uso las sandalias de Goma que tanto le fastidiaban, pero que por alguna extraña Razón nunca había tirado a la basura, si bien es cierto, lo había deseado muchas veces, pero siempre sentía remordimiento de hacerlo, quizás porque el mundo se encontraba en ruinas debido al consumo desmedido, o simplemente porque en el fondo le gustaba sentir la textura rugosa de Hule debajo de la planta de sus pies mojados, el caso es que se puso esas viejas sandalias y caminó hacia su habitación, se vistió completamente y como premio usó el spray de la botellita transparente de perfume que le regalara su madre en navidad, reflexiono unos instantes pero sin titubear se dirigió al closet de la habitación contigua.
En la caja fuerte encontró eso que estaba deseando tomar entre sus manos hacía días, era Hermoso, un objeto de culto, nunca lo había perdido desde que su padre se lo regalara en aquellas vacaciones de su juventud. Fue precisamente esa navidad en que se hizo hombre con aquella chica, tan solo tenía 13 años y se sentía orgulloso de haber perdido la virginidad con una chica casi 5 años mayor que él, pero el regalo que le dio su "Viejo" como él solía decirle a su padre, sobrepasaba por mucho cualquier regalo que jamás hubiera recibido, lo tomó, era ligero,Cromado y olía a viejo "Como todas las cosas que tienen clase" pensó. Mientras trataba de guardar imágenes de sí mismo portando aquella joya, se miraba al espejo y se imaginaba todo un presidente, como un actor de Hollywood, o algo por el estilo, imaginaba cómo se vería en el ataúd, cubierto de un smoking negro finísimo, con la corbata de seda italiana que había comprado para la ocasión y con ese Revólver cromado en la mano, como sería su cara? tendría cara acaso? entonces fue cuando pensó que no debía dispararse a la Sien como hacen todos, sino dispararse en la boca con cuidado de que al disparar su viejo "Smith & Wesson" este no le volara la dentadura completa, sino que fuera un tiro , digamos "algo limpio" que entrara y saliera sin causar muchos daños a su cara, Después de Todo, pensaba él, Solo se Muere una Vez y él quería ser un Muerto Bello, un muerto Joven, un Cadáver para Recordar.
Resuelto el dilema de la dentadura, se sentó en su cama, miro la foto de sus hijos, pidió perdón mil veces mientras derramaba gruesas lágrimas sobre su rostro, abrió la boca, un sudor helado recorrió su frente y un escalofrío subió desde sus pies hasta la punta máxima de su cabeza, pensó en Dios y comprendió que estaba a punto de Rendirle cuentas y mientras jalaba del gatillo, pensó en nunca más volver al mundo.
Durante el funeral, Sus amigos más Cercanos, no dejaban de comentar, lo fino que era ese traje, que la corbata era Impecable, que el detalle del Revólver era una Extravagancia, una de las muchas que Él acostumbro toda su vida, pero que era una pena que la Bala expansiva, le hubiera arrancado casi toda la cabeza, después de Todo Pensaron, él Debió ser más Cuidadoso, quizás Debió de suicidarse con veneno, o Como hacen los Japoneses Frikis en ese Ritual del "Harakiri" o como sea que se llame y no terminar Siendo un maldito asco que limpiar.
A la salida del funeral planearon una noche de copas y alguna película de vaqueros en casa de uno de Ellos, al terminar la película, decidieron sacar la Urna, todos anotaron su nombre, la hicieron girar y esta vez el elegido Fue Ricardo, -Bien Ricardo- dijeron todos casi al unísono -tienes 15 Días para elegir el modo, la ropa y el objeto con el que deseas hacerlo- Ten cuidado, le advirtieron todos, piénsalo Fríamente, Recuerda que "Solamente se Muere una Vez". Todos se quedaron callados un par de minutos mirándose unos a otros, esperando que Ricardo se Arrepintiera de la promesa, pero entonces, se rompió el Angustioso silencio que les envolvía y Ricardo solo Comenzó a Reír a Carcajadas...
Ficticio
Resuelto el dilema de la dentadura, se sentó en su cama, miro la foto de sus hijos, pidió perdón mil veces mientras derramaba gruesas lágrimas sobre su rostro, abrió la boca, un sudor helado recorrió su frente y un escalofrío subió desde sus pies hasta la punta máxima de su cabeza, pensó en Dios y comprendió que estaba a punto de Rendirle cuentas y mientras jalaba del gatillo, pensó en nunca más volver al mundo.
Durante el funeral, Sus amigos más Cercanos, no dejaban de comentar, lo fino que era ese traje, que la corbata era Impecable, que el detalle del Revólver era una Extravagancia, una de las muchas que Él acostumbro toda su vida, pero que era una pena que la Bala expansiva, le hubiera arrancado casi toda la cabeza, después de Todo Pensaron, él Debió ser más Cuidadoso, quizás Debió de suicidarse con veneno, o Como hacen los Japoneses Frikis en ese Ritual del "Harakiri" o como sea que se llame y no terminar Siendo un maldito asco que limpiar.
A la salida del funeral planearon una noche de copas y alguna película de vaqueros en casa de uno de Ellos, al terminar la película, decidieron sacar la Urna, todos anotaron su nombre, la hicieron girar y esta vez el elegido Fue Ricardo, -Bien Ricardo- dijeron todos casi al unísono -tienes 15 Días para elegir el modo, la ropa y el objeto con el que deseas hacerlo- Ten cuidado, le advirtieron todos, piénsalo Fríamente, Recuerda que "Solamente se Muere una Vez". Todos se quedaron callados un par de minutos mirándose unos a otros, esperando que Ricardo se Arrepintiera de la promesa, pero entonces, se rompió el Angustioso silencio que les envolvía y Ricardo solo Comenzó a Reír a Carcajadas...
Ficticio
Ago / 2009
R.T.Scott