El Alma Desnuda.
Cada vez que nos veíamos, su rostro cambiaba. No se si sería la luz o algún hechizo pero si, su rostro cambiaba en cada ocasión.
A veces sus ojos eran verdes, les rodeaba esa iridiscencia, me atrapaban en ellos cuál telaraña mágica.
Otras veces su mismos ojos que tanto había amado, otrora grises, hoy eran negros, profundos y llorosos, grandes como mis ilusiones y fríos cuál palabras prohibidas.
Su cabello también cambiaba, aveces negro y enzortijado, otras castaño y tenido de rojo, cómo si fuera una herida abierta, cubierta de la sangre más roja y brillante que yo haya visto.
Su piel morena se llenaba de un brillo mortecino y sus caderas se hacían blancas como la leche. Cómo un manto de seda blanca tirado en medio de una arcilla marrón, casi negra.
Su boca carnosa. Se convertia en mordidas crueles. En muros blancos como perlas del japón y aveces parecía una fila de soldados heridos vestidos en marfil. Su boca siempre era perfecta, nunca cambiaba demasiado, mi elección era infalible.
Su Boca era la Puerta del Paraíso.
Así como ella, mi corazón cambiaba. Y buscaba la noche, la luz de la mañana y aveces sin previo aviso, corría hacia la nada, cegado del sueño hermoso de una mujer perfecta y no inacabada.
Todo era diferente, menos su voz. Esa fue siempre la misma, me cantaba y me arrullaba. Sus palabras encerraban verdades acerca de mi, que ni yo mismo quería creer, no podía creer que ella, tan llena de cambios, Tan llena de amor y sexo y ternura y odio y belleza, pudiera calmar con solo algunas palabras, aquellos temores que mi alma guardaba siempre, en mi yo de oro, mi yo niño, mi yo sufrido.
Podré olvidar su mirada, y quizás el dulce tacto de sus mano, la suavidad de su sexo divino.
Podré olvidar su Sonrisa que me llenó de ternura, por la añoranza de mi infancia, la ternura que prodigaba su compañía. Su exquisita elegancia.
Podré olvidarme de todo, menos de su voz. Que rompió para siempre la fuente de mi miedo y mis tristezas.
Esa voz que aún llevo guardada en lo profundo de mi. Cómo testigo fiel de que existe la belleza más allá de lo terrenal.
La belleza de un alma desnuda.
A Todas las que alguna vez Ame.
Rigoberto Tovar Scott
Martes 4 de octubre de 2022
Del Amor y Otras Mentiras.