Sin embargo el aroma lo conozco desde niño.
No se conoce la profundidad del mar
Pero reconozco el arrullo de una ola.
Y tampoco conozco el universo y sus insondables oscuridades.
Pero puedo ver una estrella brillar y saber que brilla para mí.
Tienes razón, nunca te conocí, pero mi cara reconoció la ternura de tus manos.
Mi boca bebió la dulzura de tu boca.
Y estuve mirando profundamente a ese abismo color ámbar que llevas por ojos.
Conocí tu voz de contralto. Cantaste para mí desde tu alma sin darte cuenta.
Leí tu corazón en los poco libros que vi tirados por ahí.
Tienes razón, no te conocí, pero me gustó lo que no me mostraste.
Aunque no querías, dejaste en mi, un poco de ti.
🖤
Jericó
Rigoberto Tovar Scott
11 ago. 21