No he podido olvidar la luz de tu mirada. Esa que una ves hechizo mi alma para adentrarse en ese espacio y llenarlo por completo.
Debo estar maldito, porque siempre pienso en ti, Aunque tú me hayas olvidado, aunque me haga daño recordarte a diario. No existe momento en mis días en el que no piense en ti.
Es un Suplicio, el dolor de mil vidas quemando mi piel, llenando mis sueños de pesadillas y vacíos sin final. Es escuchar mil veces o millones de veces la misma canción, esa que aprendí a cantar para ti, pensando en ti.
Todo se reduce a unas cuantas líneas y cientos de recuerdos que me abruman. Sin embargo la busco y me gusta escucharla porque me guarda un poco de ti, guarda toda esa nostalgia que tengo por ti. Por eso podría millones de veces Mirar tu retrato colgado en el tapiz interior de mi conciencia.
Cuántos sueños imposibles de acallar, cuantos corazones rotos por tu ausencia y por mi delirio, por mi estupidez.
Lo supe entonces como lo sé ahora, Qué no podría ser libre nunca más, que tú no lo permitirías, porque en esa mirada imprimiste todo tu candor, toda tu inocencia, toda tu verdad y Toda tu magia.
Jamás existirá alguien que haya muerto tantas veces por ti, como yo.
Cada recuerdo, cada lágrima, cada sueño montado en la irrealidad son en tu honor, en honor de las barcas llenas de sueños rotos que viajan por el infinito de mi memoria.
Tu mirada. me hace prisionero del tiempo y el espacio.
Un Prisionero eterno.
Rigoberto Tovar Scott
Canciones Para Euterpe
Junio 2022