Esa Noche, la del choque, Se Escuchó un estruendo terrible, como si algo hubiese Explotado cerca de la Carretera, Se Escuchó como si un mueble pesado chocara contra uno de los muros de una Habitación Vacía. Fue un sonido Hueco, Estruendoso y creo que también alcance a Sentir las vibraciones, fue como si todo temblara, La Casita donde estábamos hospedados estaba a unos 70 metros de la pista y a pesar que eran más de las tres de la madrugada poco a poco se empezó a formar Ruido, y se oía gente hablando y automóviles que iban y venían, yo estaba Demasiado cansado para ir, así que me quede dormido. Fue hasta el otro día que vi el lugar del accidente, pedazos de Fierro y componentes de lo que fuera un Vehículo azul, recuerdo haber visto la tapa interior de una puerta casi completa, pero desprendida de lo que fuese una puerta, las huellas en el suelo, parecían hechas con pintura roja, mi mente Adolescente quiso jugar un poco con la probabilidad, pero poco después tuve que comprender que eso era sangre, litros y litros de sangre, y debió ser de alguien, inmediatamente quise reconstruir los hechos, el ruido los 4 muertos, la tristeza y el miedo me conmovieron, y quizás ahí fue como empecé a llamar a la muerte.
Pasaron quizás 20 días y aún seguía teniendo miedo a la carretera, no era esa especie de miedo lógico, era una especie de miedo comprobado, ahora sabía que en la carretera muere gente, y que puede ser algo completamente imprevisto, los accidentes pasan y cuando estas en la carretera eres un punto de choque virtualmente para esos imprevistos.
Esa mañana almorzamos lo de costumbre, un plato de frijoles con queso y huevo revuelto con salsa de tomate y cebolla, virtualmente yo detestaba esa comida pero tenía que aguantarla, pues era el único alimento que podíamos tomar al menos hasta regresar al Rancho al medio Día.
Mi tío el güero decidió que iríamos en 3 equipos. Uno estaría después del kilómetro 80, el mío comprendido entonces solo por 2 muchachos y yo, estaríamos aproximadamente en el kilómetro 60 y el tercer equipo con mucho más gente, estaría en el kilómetro 40 con la Maquina de “san Blas” que era como le decían a la “Sandblast” una potente aspiradora industrial, que utilizaban para que, por medio de gránulos de Silicio y arena, borrar las líneas de acotación y las líneas centrales de la Autopista.
Nosotros el equipo 2 solo teníamos que remover los sedimentos restantes con una Especie de Azadón, que ingeniosamente soldamos como si fuera espátula, para poder retirar esas líneas hechas con pintura termoplástica y bastante Reseca que al mero contacto con nuestros improvisados Azadones, se Desprendía fácilmente. Después de colocar los conos de precaución dispuestos a distancias más o menos equidistantes de 5 metros, nos dispusimos a cerrar esa parte de la Autopista más Transitada del país, ahora lo entiendo completamente Fue una Estupidez, pero como empleado de la constructora nada de lo que yo dijera cambiaria las operaciones, y desafortunadamente no solo yo tenía que trabajar bajo esas precarias condiciones de seguridad, sino también los otros 15 empleados del proyecto.
Fue casi a las 11 de la mañana, y todo sucedió como si fuese una película de acción, de esas películas de Sylvester Stallone donde los vehículos van a toda velocidad pero las tomas son en cámara lenta, tratando de capturar todo el detalle, pues justo así fuecomo paso.Escuche como un tráiler Rebasaba a otro y de inmediato regreso a la línea de acotación demarcada por los conos, pero detrás de él, un Vehículo blanco enorme, no alcanzo a reducir de velocidad. Inmediatamente se impactó contra el primer cono y después contra el segundo, yo estaba ahí justo en medio de mis 2 compañeros, y estábamos separados como a una distancia de 20 metros, Desde donde yo estaba pude ver claramente a Martin que era el que estaba más cerca del vehículo tiro el azadón y el carro paso rosando por escasos centímetros del el, y en cuestión de algunos segundos que parecieron minutos, estaba justo enfrente de mi Frenando, Yo veía como el carro se extendía ante mis ojos, el piloto había dado un volantazo de último segundo y ahí fue cuando me impacto, fue con la parte delantera izquierda y de pronto todo giro tan a prisa que no alcanzaba a distinguirlo, 3 segundos después, el auto yacía en la cuneta de la autopista y yo permanecía tirado como a unos 8 metros de donde el auto me golpeo, Quise levantarme y los gritos de la gente que estaba cerca parecían distantes, sin embargo, alguien estaba a mi lado tomando mi mano y me decía - No te levantes Beto, quédate acostado - Instintivamente me lleve las manos a la cara y entonces el temor corrió por mi espina dorsal, había sangre en todo mi rostro y mis manos estaban cubiertas de ella, pude percatarme que me faltaba la bota derecha, y eso que era una bota industrial completamente ajustada, mi pantalón estaba destrozado por el medio, dejando al descubierto mis piernas y mi ropa interior, la sangre manaba de mis rodillas debido a diversos raspones y cortadas, quise levantarme nuevamente y las mismas manos me sujetaron gritando, al principio pensé que me gritaban a mí, pero poco a poco pude darme cuenta que pedía una ambulancia a gritos, el tráfico se había detenido y los camiones y autobuses eran desviados por una patrulla de caminos que rápidamente llego al lugar.
Todo parecía Ficción, una Broma de mal gusto, comencé a gritar, habían pasado los minutos de shock y ahí estaba yo gritando que me moría, que me ayudaran. Recuerdo que llego mi tío el güero acompañado de Heleno, así se llamaba aquel simpático joven bizco que contratamos en Portezuelos, “Leno” como de decíamos todos, se había hecho muy amigo mío durante los meses anteriores al accidente, platicábamos de todo y cuando teníamos descanso solíamos tomar cervezas e intercambiábamos puntos de vista acerca de cuál era la chica más bonita de “El Leoncito” aquella ranchería de San Luis Potosí en la que estábamos hospedados. Cuando se acercó a mí, estaba llorando y sentí más miedo que antes y también llore. Llore porque me sentía roto, y casi muerto aunque de hecho no sentía nada, mi cuerpo estaba completamente dormido por el golpe y creo yo que la adrenalina estaba circulando fuertemente por mi organismo, pero Casi podía oír lo que todos pensaban, todos en su rostro me daban por Muerto y yo también ¿cómo era posible que pudiera sobrevivir a semejante Accidente?.
La ambulancia tardo una eternidad en llegar, cuando se bajaron los paramédicos, me sentí salvado debo reconocer, pero cuando aquella muchacha empezó a preguntarme mi nombre y a gritos pedía que le dijera en que día estábamos, Rápidamente tuve que memorizar y en ese momento todo encajo a la perfección. Yo Sabía que ese Día maldito no debimos ir a trabajar, Era Viernes 13 de Febrero de 1998.
Después todo empezó a borrarse, empecé a caer víctima del sueño, y Durante el transcurso al Hospital en la Capital de San Luis, Recuerdo a un joven gritando mi nombre, me decía insistentemente – Rigoberto no te duermas, mírame, mírame Rigoberto, voltea hacia mí- yo quería mirarlo pero no podía concentrar mis fuerzas me sentía terriblemente cansado y aburrido del mundo, así es, me sentía carente de todo amor y compasión por el mundo, estaba Exiliado de mi hogar el cual tuve que dejar porque me había convertido en un chico problema, había fracasado en mis estudios y la relación con mis padres era terriblemente carente de Sentido, quizás sería mejor morir y después alegrarme porque me extrañaran, sería un castigo a la medida, jamás volverían a saber de mí, y llorarían amargamente el haberme perdido, pensando eso decidí dejarme ir y entrar en una especie de hoyo negro que se había formado en mi mente, prácticamente podía verme ahí acostado en la camilla de la ambulancia y aquel joven gritándome, que no me durmiera, mientras poco a poco todo se tornaba negro, instintivamente abrí mis ojos y la vi. Era una mujer Hermosa de mirada triste y cara redonda, con rasgos morenos y bastante Familiares, Estaba sentada justo enfrente de mi como sonriendo, sus ropas eran negras y cargaba consigo una especie de bastón con el cual se detenía del ajetreo de la ambulancia. Acerco su rosto a la camilla y le escuche decir – Hola Hijo, ¿te duele mucho?- Y yo conteste que sí, que no aguantaba más el dolor, y dijo como en una especie de susurro – ¿Te quieres ir conmigo? Yo jamás te dejare Solo, mírame aquí estoy y siempre estaré contigo- Entono una especie de murmullo silencioso algo que parecía una canción. Entonces la reconocí, Jamás Podría Olvidar Esos Ojos Negros Hermosos, que tantas veces me consolaron de mis tragedias de niño, Esa Mirada Caprichosa, a la Vez Tierna y a la Vez un Reproche cargado de Tristeza y nostalgia; La vi y le reconocí en la juventud que la rodeaba, Yo sabía quién era ella, Era mi Abuela Beatriz, Quien había fallecido varios años antes, Una de las Mujeres que más he amado en esta Vida, quien me consolaba tiernamente y a Quien Yo había confundido con la muerte.
Todo se hizo Luz, aquella cabina de ambulancia, y los gritos del paramedico mientras trataba de Reanimarme me hicieron Reaccionar, no moriría, solo eran mis ganas de desaparecer las que me hicieron alucinar todo, así fue como reaccione y Desperté a la Vida, aún estaba vivo y todavía no llegábamos al Hospital.
Cuando llegamos, habían pasado casi 2 horas de que me atropellaran, lo supe porque alguien pregunto la hora y supe que eran pasadas la Una de la tarde, inmediatamente me llevaron a la plancha de rayos x, después de muchas placas, el Ortopedista me dijo algo que siempre Recordare, -Es un milagro, no tienes ni un hueso roto, no tienes nada que temer todo está bien, sacamos 2 juegos de placas y estas bien, Dale Gracias a Dios que te dio una segunda oportunidad-.
3 días Después Salí del Hospital por mi propio pie, pero no Regrese a mi casa hasta 1 año después y la primera Vez que visite a mi padre, cuando le vi tan enfermo y castigado por la enfermedad, me Recline junto a su cama y le bese los pies, le dije que lo amaba, y aunque me hecho de su Casa completamente Furioso, le doy gracias a Dios de haberme dado una Última oportunidad de Redimirme Y pedirle perdón por mis Errores, Pues Prácticamente Fue la última Ves que le vi Vivo.
Aunque ya ha pasado mucho tiempo de eso, las imágenes siguen Frescas en mi mente y en mi alma, un trauma de tal magnitud te marca para siempre, desde entonces no temo a la muerte, y Celebro la Vida como si fuera a morir mañana, mi mente se expandió a limites distintos, sé que aún hay gente en mi familia que me ve Raro y jamás podrán entenderme del todo, pero Yo si les comprendo, les hace falta un Accidente para sacarlos de curso y que también de una manera Distinta enfoquen la vida, No lo sé, Quizás Solo Algunos somos los Elegidos. Eso es Algo que jamás podre Saber.
Rigoberto Tovar Scott
Memorias de un Vagabundo.
22 Ene 2014