viernes, 29 de mayo de 2015

Juanito el Terrestre

Juanito el Terrestre.

Aquel Hombre ciego volvió a arrojar una bola de papel en el bote de basura ubicado a unos pasos de el, y los dos chicos, que lo miraban sorprendidos, más que interesados en el hecho sorprendente de aquel tino, esperaban extasiados, la siguiente historia que aquel hombre de larga caballera y sonrisa
enigmática contaría.

Él paso sus dedos por el flequillo de cabello que caía cerca de sus gafas brillantes, y con un ademan, intento desenredar aquel mechón de cabello. Tranquilamente le dio un
par de fumadas a su cigarro mentolado, mientras el autobús en dirección a no sé donde, seguía su marcha nocturna.
-Ahora, les contare la historia de "Juanito el terrestre"- dijo aquel mago, si, porque era un mago disfrazado de Estrellas, aunque en aquel momento, era artífice de cuentos y leyendas, y ese par de chicos, aunque eran sus hijos, eran el publico mas paciente y mas dócil, encantados por la palabrería
mágica de aquel hombre, contador de cuentos, contador de aventuras de su niñez.

-Juanito el Terrestre, era un pelao de 2 metros y medio de estatura-
continuo con acento Norteño.
-Era de allá de Matamoros, y siempre le gustaba ir a una cantina cercana al pueblo, se ponía a tomar, y cuando andaba tomado, le
daba por pelearse con todos los hombres de ahí. Cómo omo era muy, muy alto y muy fuerte, se le amontonaban todos para siquiera poder darle un golpe, pero con
sus brazos, derrumbaba a todos con tan solo un par de manotazos. Aun después de todo, se calmaba y pedía mariachis, porque ganaba buen dinero en alguna plataforma petrolera, y siempre estaba de buen humor, el caso es que la gente
le tenía miedo, porque era una especie de gigante, y como todos los gigantes, son temidos, y a veces odiados. 
Cuando llegaba al punto máximo de su embriaguez, alguien le "phoneaba" a su jefecita, y esta asistida por no sé qué medios llegaba por él a doquiera que este peladote de 2 metros y medio
estuviese. La señora era pequeñita, una mujer muy pequeña, y de aspecto muy muy avejentado, ni pareciera que fuera la mama de Juanito pero su amor de madre le hacía meterse en medio de toda la bola de borrachos y con una voz, delgada pero muy firme le gritaba a su hijo, -Juan, ya es suficiente amonos pa la casa mijito- e
increíblemente, esa bestia inhumana de más de dos metros, golpeador de hombres y cantador de canciones bravías, se convertía en un niño, olvidaba todo lo de alrededor y solamente existía esa voz que el adoraba, que el amaba como nada en el mundo, porque era la única compañía que tenía a su lado, la única persona del mundo que lo aceptaba como era, entonces recuperando la cordura se acercaba
a esa mujer y la cargaba entre sus brazos, salía de la cantina y emprendía, el regreso a pie desde la cantina hasta el pueblo de Matamoros, y se cuenta que se
veía a "Juanito el Terrestre" caminando por la carretera a obscuras, dando zancadas enormes, cargando a su madre entre sus brazos...

Los niños quedaron en silencio, el mayor, se preguntaba si seria verdad
aquel cuento, si no sería alguna mentirota de su padre. 
Después de un rato de reflexionar, y con algo de miedo pregunto, -Papa, y ese señor existe?- a lo que el mago, Respondió, -Claro, tocayo crees que yo te engañaría? si yo lo vi
cuando era niño, cuando trabajaba boleando zapatos en aquella cantina- el niño entonces, Miro a su padre de manera diferente, y lo abrazo muy fuerte.

Al paso de los años, aprendió un poco el oficio de contador de cuentos.

Rigoberto Tovar Scott

31-08-2001